La presidenta suiza, Simonetta Sommaruga, recibe en Davos a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. POOL REUTERS

Si por algo se caracterizan las grandes potencias, y en particular Estados Unidos, es por su estabilidad política. No será este año ni bajo la presidencia de Donald Trump. Las elecciones presidenciales en EE UU, el juicio político contra el mandatario y la creciente polarización política que vive el país introducen demasiados factores de incertidumbre. Trump acude este martes al Foro de Davos por segunda vez en su presidencia sin que los asistentes a la cita alpina confíen en despejar dudas o calmar inquietudes. EE UU destaca como principal factor de riesgo político en 2020.

Por primera vez desde que elabora su informe anual, la consultora de riesgos Eurasia sitúa como principal riesgo del año a la política de Estados Unidos, que celebra elecciones presidenciales el próximo noviembre en medio de una creciente polarización. “Afrontamos los riesgos de unas elecciones presidenciales en noviembre que muchos van a considerar ilegítimas, la incertidumbre sobre qué pasará después y un entorno de política exterior mucho menos estable como consecuencia del consiguiente vacío”, subraya el informe.

También por primera vez en la historia, un presidente estadounidense, Donald Trump, acude a la reunión del Foro de Davos (WEF, por sus siglas en inglés) el día en que comienza el juicio político en su contra, por sus intentos de condicionar a las autoridades ucranias para sacar provecho en términos de política interna, y a 4.000 kilómetros de Washington. “Con cada irregularidad que se va conociendo parece más claro que Trump lo sabía, al igual que su equipo, pero eso no evitará que el Senado —donde los republicanos tienen mayoría— lo desestime, lo que abundará en la cuestión de la ilegitimidad”, apunta en Davos el presidente de Eurasia, Ian Bremmer. “Será el peor ambiente político para unas elecciones nacionales en Estados Unidos desde la elección de 1876”, recuerda.

Asimismo, es la primera vez que la política en un país desarrollado es considerado un factor de riesgo e inestabilidad, una condición tradicionalmente asociada con los países emergentes, como recuerdan fuentes financieras internacionales. Todo ello convierte la presencia de Trump este martes y el miércoles en Davos en todo menos en una cita usual en la cumbre que cada año reúne a las élites globales. El mandatario acude a la estación alpina suiza junto a su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y el de Comercio, Wilbur Ross, así como con su hija y asesora Ivanka Trump, entre otros.

“Aunque estemos en un foro internacional, el discurso del presidente estará marcado por la política doméstica y la campaña electoral. Trump asegurará que ha cumplido su promesa electoral y ha hecho América grande de nuevo”, subraya en el Centro de Congresos de Davos Carlos Pascual, vicepresidente de la consultora IHS y antiguo embajador estadounidense en Ucrania, entre otros destinos. “Va a sacar pecho de haber doblegado a China, de haber hecho lo mismo con Canadá y México como vía para reducir los desequilibrios comerciales y proteger los derechos de los trabajadores, de haber acabado con el ISIS y haber acabado con el mayor terrorista iraní”, asegura Pascual, que coincide en el impacto que el impeachment y la campaña electoral tendrán sobre la política exterior estadounidense. “Si le va mal en el juicio político, que se cuide México, que es seguramente el eslabón más débil. Lo mismo le pasa a Europa”, advierte el antiguo diplomático, experto en energía. En esa misma línea insiste Bremmer. “El impeachment perderá eficacia y dejará de ser un instrumento creíble de contención política”, insiste.

De hecho, la política estadounidense se ha convertido a la vez en uno de los factores de riesgo indirectos para la economía mundial, como apuntaba este lunes la economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath. “Pueden surgir nuevas tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea y las tensiones entre China y EE UU pueden volver”, aseguraba Gopinath.

Distintos expertos coinciden en que hasta las elecciones de noviembre será difícil que vuelvan las tensiones con China porque lo que ha evitado Trump al congelar los nuevos aranceles es evitar golpear de lleno a los consumidores. Pero después de los comicios de noviembre, la guerra comercial y tecnológica puede volver a recrudecerse.

El Foro dedicará varias sesiones a abordar los conflictos comerciales de Estados Unidos y sus socios, en una muestra de la preocupación que esta cuestión suscita entre los participantes en Davos. “Debemos acostumbrarnos a la nueva realidad que está marcada por la incertidumbre”, añadía el lunes la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.

Tensión entre potencias
Poco antes de la intervención de Donald Trump ante el plenario del Centro de Congresos y a escasos metros de distancia comparecerá también este martes el fundador de Huawei, Ren Zhengfei, presidente y fundador de la tecnológica china —en el ojo del huracán de la Administración de Trump—, precisamente para abordar los retos de la carrera tecnológica.

Greg Austin, experto del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, en Singapur, pone el acento en que justo en la misma semana en que Estados Unidos y China sellaban la tregua en su guerra comercial el secretario de Estado, Mike Pompeo, pronunciaba un discurso en Silicon Valley donde pedía a las multinacionales tecnológicas estadounidenses que pusieran distancia con sus negocios con el gigante asiático porque podían estar reforzando el poder militar “y represor” de Pekín. Pese a las buenas palabras del presidente y la pompa de la que se rodeó en Washington la firma de la tregua comercial, las tensiones entre las dos potencias están lejos de amainar.

VON DER LEYEN DEFIENDE LA APUESTA POR EL MULTILATERALISMO
Ursula von der Leyen se estrenaba este lunes en Davos desde su puesto de presidenta de la Comisión Europea, pero no es una desconocida para el Foro Económico Mundial, de cuyo consejo de asesores formó parte durante años.
Para este estreno de Von der Leyen, el Fondo ha desenrollado la alfombra roja y le ha permitido pronunciar las palabras de inauguración de esta 50ª edición antes de que la estrella de la cumbre, Donald Trump, haga acto de presencia en la estación alpina suiza.

“Hemos venido aquí hoy para discutir, debatir y comprometernos con soluciones y nuevas alianzas, para combatir el cambio climático, reforzar el crecimiento incluso y para garantizar la paz y la prosperidad para todos”, subrayó la presidenta. Von der Leyen aprovechó para defender la apuesta europea por el multilateralismo, en clara contraposición al Estados Unidos de Donald Trump, y abogó también por el modelo europeo de “economía social de mercado” como alternativa para lograr un sistema económico más “justo y sostenible”, justo en esta edición en la que Davos pone el capitalismo a examen. “Creo, como tú Klaus [Schwab, presidente y fundador del Foro de Davos], que podemos lograr que nuestra economía se reconcilie con nuestro planeta. Que podemos reconciliar el desarrollo humano con la protección de nuestro entorno. Pero solo lo podemos hacer juntos”, sostuvo la presidenta de la Comisión Europea.

Más allá de su estreno, Von der Leyen suscita un notable interés en esta edición de Davos para los inversores. La presidenta de la Comisión acude a la estación alpina con el recién aprobado Plan Verde para convertir a Europa en el primer continente neutro en emisiones para 2050 y para ello quiere movilizar fondos públicos y privados por un total de un billón de euros. Y ese lenguaje es el que dominan como nadie los davosianos.

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