La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se convirtió en la “supersecretaría” del gobierno que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Desde diciembre de 2018 no sólo hace labores castrenses tradicionales, sino que ha incursionado en tareas ajenas a su naturaleza, como plantación de árboles, construcción de infraestructura y ahora hasta custodia de valores.

Un documento de la dependencia, con el cual justifica un incremento de 358 millones de pesos a su presupuesto de 2020, en relación con 2019, hace referencia a algunas de estas nuevas asignaciones.

El documento señala que la dependencia ya no sólo se dedica a la defensa de la integridad, independencia y soberanía de la nación, como lo mandata la Constitución.

Ahora también debe garantizar la seguridad interior y auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas o de desastre natural, para mantener el orden, auxilio de personas y sus bienes y reconstrucción de zonas afectadas.

Estas últimas tareas, sin embargo, ya también las realizaba el Ejército en administraciones anteriores.

Otras labores que también ya hacía, pero ahora con una creciente actividad, son la fabricación de armas y equipo, así como el combate al narcotráfico desde el aire y en tierra, o la localización y destrucción de enervantes.

Pero, a partir de diciembre de 2018, al Ejército se le han sumado cada vez más tareas. Primero fue el combate al huachicoleo, que incluía la vigilancia de instalaciones estratégicas, ductos de Pemex y pipas que trasladan combustible.

Luego se le sumó al grupo interinstitucional encargado de la contención de migrantes, provenientes principalmente de Centroamérica.

Los soldados mexicanos también tienen una participación clave y fundamental en la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, en Santa Lucía. De hecho, la institución se encargará del proceso de planeación y edificación.

En cuanto a seguridad, se le ordenó la transferencia de miles de soldados, adscritos a la Policía Militar, a la Guardia Nacional. Además, junto con la Marina, tiene a su cargo la capacitación a los nuevos reclutas del nuevo cuerpo de seguridad.

Por lo que toca a tareas ambientales, se le designó como la institución encargada de la producción de millones de árboles en viveros forestales militares, y participar en el proceso de reforestación propuesto por el presidente López Obrador.

El lunes pasado, la Sedena recibió nuevas tareas, como la construcción de 2 mil 700 sucursales de Banco del Bienestar, entre 2020 y 2021. Y también será la responsable de la custodia de valores, tanto de ese banco como de los programas sociales cuyos recursos se entregan en efectivo. Es decir, tendrá que desempeñar labores como las que realizan Cometra o Panamericana.

Con motivo del incremento de las actividades del Ejército, el 3 de octubre pasado, Homero Mendoza Ruiz, jefe del Estado Mayor de la Sedena, aseguró que la dependencia “vive un proceso de desgaste muy fuerte”, según difundió La Jornada.

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