Cada fin de semana, padres en diversos vecindarios de la capital islandesa emprenden un paseo a pie de dos horas para inspeccionar los lugares frecuentados por los jóvenes.

REIKIAVIK.- Son las 10 de la noche de un viernes y la patrulla de padres y madres ingresa a un parque popular de un suburbio de Reikiavik.

La patrulla es una de varias medidas que Islandia ha tomado para reducir el consumo de alcohol en adolescentes, quienes bajan la música y miran sus teléfonos celulares: es hora de ir a casa.

Cada fin de semana, padres en diversos vecindarios de la capital islandesa emprenden un paseo a pie de dos horas para inspeccionar los lugares frecuentados por los jóvenes.

Mediante la participación comunitaria y programas deportivos y musicales, la nación insular en el norte del océano Atlántico ha logrado reducir los vicios del alcohol y el tabaco entre los jóvenes, que actualmente tiene una de las incidencias más bajas de abuso de sustancias en Europa.

El Centro de Investigaciones y Análisis de Ciencias Sociales de Islandia, que ha estado liderando el proyecto, dice que actualmente asesora unas 100 comunidades en 23 países, de Finlandia a Chile, sobre maneras de reducir el alcoholismo y la drogadicción entre los jóvenes.

La clave del éxito es crear comunidades saludables y a partir de eso criar individuos saludables”, declaró Inga Dora Sigfusdottir, profesora de sociología que fundó el programa ‘Juventud de Islandia’ ahora rebautizado como ‘Planeta Joven’.

El secreto, expresó, es incentivar la participación de jóvenes y padres sin mencionar las palabras drogas o alcohol.

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Ello contrasta con otras campañas en que se muestran pulmones atrofiados como ejemplo de las consecuencias de fumar, o imágenes de huevos friéndose en una sartén para representar lo que las drogas le hacen al cerebro.

Decirle a los adolescentes que no usen drogas puede producir el efecto contrario. A veces les despierta la curiosidad y quieren probar”, declaró Sigfusdottir.

En 1999, una época en que miles de adolescentes se congregaban en un parque del centro de Reikiavik los fines de semana, los estudios mostraban que el 56 por ciento de los jóvenes de 16 años ingerían alcohol y un número similar había probado el cigarrillo.

Actualmente, Islandia tiene las tasas más bajas de consumo de alcohol y tabaco entre los 35 países incluidos en el Estudio Europeo sobre Alcohol y Drogas en Escuelas.

En promedio, el 80 por ciento de los jóvenes de 16 años de Europa han probado alcohol aunque sea una vez, comparado con 35 por ciento en Islandia, el único país en el que más de la mitad de los jóvenes se abstiene totalmente de ingerir alcohol.

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Dinamarca, otro acaudalado país nórdico, tiene la tasa más alta de adolescentes que beben, junto con Grecia, Hungría y la República Checa: entre el 92 y el 96 por ciento.

En Estados Unidos, el alcoholismo entre los adolescentes es un problema de salud pública, ya que muchos jóvenes norteamericanos manejan sus propios autos y no tienen un buen sistema de transporte público como en Europa.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) calcula que si bien la incidencia de alcohol en las escuelas secundarias ha disminuido considerablemente en los últimos 20 años a 32.8 por ciento en 2015, el 17.7 por ciento de los adolescentes se embriagan por lo menos una vez al mes.

Los CDC reportan además que el exceso de alcohol es responsable de unas 4 mil 300 muertes cada año entre la población menor de 21 años.

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