El ministro de Exteriores del Reino Unido, Jeremy Hunt, anunció el lunes en el Parlamento su intención de proponer a la Unión Europea la creación de una fuerza europea de protección marítima en las aguas del golfo Pérsico. Era la primera respuesta concreta del Gobierno de Theresa May después del apresamiento el pasado fin de semana, por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, del Stena Impero, un petrolero que navegaba con bandera inglesa por el estrecho de Ormuz.

La propuesta de Hunt, todavía en una fase muy preliminar y con cierto aire de improvisación tras varios días de amenazas y vacilaciones, tiene sobre todo la relevancia política de mandar un mensaje de rechazo a las pretensiones de Estados Unidos. Donald Trump, quien decidió retirarse unilateralmente del acuerdo nuclear internacional firmado con Teherán e imponer a ese país un régimen de sanciones, busca con empeño atraer a su lado a Londres.

Hunt admitió que Washington había requerido el pasado junio, al menos en dos ocasiones, al Reino Unido que se incorporara al dispositivo de protección marítima en la zona que Estados Unidos ha desplegado por su cuenta. “No buscamos excluir a la armada estadounidense del proyecto, porque su papel es fundamental en tareas como el repostaje de nuestras propias embarcaciones, o en los sistemas de comunicación o de apoyo en inteligencia. Siempre actuaremos en alianza con Washington”, ha dicho el ministro. No ha sido un papel fácil, porque Hunt ha debido hacer frente a muchos de los aliados de Boris Johnson —el candidato más probable a ser el nuevo primer ministro del Reino Unido, con una estrecha relación con Trump—, que desde los escaños le reprochaban el gesto de desdén a Washington.

La decisión de intentar poner en marcha esta nueva fuerza marítima europea, que ya se ha ensayado en otras ocasiones para dar respuesta a fenómenos como la inmigración o la piratería, pero no frente a la amenaza de un Estado concreto como es el caso de Irán, ha sido el fruto de las reuniones llevadas a cabo por el gabinete de crisis del Reino Unido llamado COBRA (en sus siglas en inglés). “Hemos tenido ya conversaciones constructivas con varios países en las últimas horas, y a lo largo de la semana discutiremos como complementar la idea con las distintas propuestas para la zona planteadas por Estados Unidos”, dijo Hunt.

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