La asociación de fabricantes de automóviles de Japón dijo que está “profundamente decepcionada” por la declaración de Donald Trump en la que indica que los vehículos y las autopartes importados representan una amenaza para la seguridad nacional, haciendo eco de una declaración de Toyota hace unos días.

Aunque los comentarios son inusualmente fuertes, la fuente no es sorpresa: el presidente de Toyota, Akio Toyoda, también es presidente de la asociación, el influyente grupo comercial.

“Sentimos consternación al escuchar un mensaje que sugiere que nuestras contribuciones de inversión y empleo a largo plazo en Estados Unidos no son bienvenidas”, señaló Toyoda en un comunicado este martes. “Como presidente, estoy profundamente triste por esta decisión”.

Tal lenguaje es inusual para las compañías japonesas, y refleja la creciente preocupación de que Trump pueda desencadenar una guerra comercial total antes de las elecciones estadounidense el próximo año.

El viernes, Trump coincidió con su Departamento de Comercio, que concluyó que las importaciones de vehículos y autopartes han amenazado la seguridad nacional al incurrir en la participación de mercado de los fabricantes de automóviles “de propiedad estadounidense” desde la década de 1980.

La Casa Blanca estableció un plazo de 180 días para negociar acuerdos con Japón, la Unión Europea y otros importantes exportadores de automóviles.

“Cualquier medida restrictiva del comercio supondría un duro golpe para la industria automotriz y la economía de EU, ya que no solo perjudicaría a los consumidores estadounidenses, sino que también afectaría negativamente la competitividad global de los vehículos producidos en el país y suprimiría las inversiones de la compañía en territorio estadounidense”, declaró Toyoda.

La industria automotriz de Japón cuenta con 24 fábricas, 45 centros de diseño e investigación y desarrollo y 39 centros de distribución en 28 estados, según el comunicado.

Los fabricantes automotriz japoneses han invertido aproximadamente 51 mil millones de dólares en instalaciones de fabricación y proporcionan más de 93 mil empleos directos en Estados Unidos, puntualizó la asociación.

Toyota tiene la mayor participación en EU, donde vende 23 por ciento de sus vehículos, en comparación con 21 por ciento en su mercado local.

La firma había estado tomando medidas para inocularse de la postura comercial cada vez más polémica. Hace dos meses, el mayor fabricante de automóviles de Japón agregó 3 mil millones de dólares a un plan de inversión a cinco años de 10 mil millones de dólares en EU, que anunció a principios de 2017 luego de recibir críticas del entonces presidente electo por la planeación para construir autos Corolla en México.

Aún así, todos estos esfuerzos no han logrado frenar las repetidas amenazas de la Casa Blanca de imponer aranceles de hasta 25 por ciento a vehículos y autopartes importados.

Otras organizaciones automovilísticas también han registrado su preocupación frente a las decisiones del gobierno de Trump.

La alianza Alliance of Automobile Manufacturers, un grupo comercial que representa a una docena de los fabricantes de automóviles nacionales y extranjeros más grandes con operaciones en EU, advirtió el viernes que los precios más altos de las tarifas podrían poner en riesgo 700 mil empleos estadounidenses.

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