Madonna ha desatado una nueva polémica en Portugal. La cantante acusa de ingratitud a los portugueses y estos, a su vez, a la cantante. Todo por culpa de un caballo que no pudo rodar en el interior de un palacio. Una amarga despedida de Portugal. A la ambición rubia las autoridades portuguesas le cortaron las alas después de llenarla de privilegios.

La indignación de Madonna, que durante estos dos últimos años ha tenido residencia propia en el país luso, estalló hace una semana cuando supo que las autoridades de Sintra no habían dado permiso para meter un caballo en el palacete del siglo XIX, Quinta Nova de Assunção. En él se iba a rodar el videoclip de su nueva canción, Indian Summer.

El Ayuntamiento había autorizado la reserva del palacio para el equipo de la artista del 15 al 20 de marzo, pero no dio permiso para el caballo. En el guion del video, Madonna posaba junto al animal tumbado en el suelo. Las autoridades municipales consideraron que había un riesgo en la seguridad del edificio, ya que el suelo de madera se asienta sobre vigas del mismo material y “el piso no es estable y eso impide la utilización de actividades que provoquen vibraciones”.

Con el equipo en el palacio, los retrasos del rodaje y la policía municipal vigilando, Madonna llamó a su agente para informarse de lo que estaba ocurriendo. “Mi reina”, le contestó el agente, “estoy haciendo todo lo que puedo. Telefoneé a mucha gente y envié varios mensajes. Desgraciadamente el hombre que puede decidir no está disponible, pero lo estará”, según mensajes revelados por el Correo de la Mañana.

Madonna, molesta, responde que no hace falta que siga esperando, que se va a filmar a otro lado. “Ya di tanto a este país y cuando pido un simple favor, que además es para enseñar Portugal al mundo la respuesta que obtengo es negativa”. “La culpa es tuya”, le dice al agente “tú me convenciste para venir a vivir aquí”.

Después de varios años en Portugal, Madonna dejará Lisboa y el país en los próximos meses y se marchará a Nueva York. Recientemente, se ha visto cómo su flota de coches ha salido cargada de maletas del palacio-hotel Ramallete, donde la intérprete se ha hospedado durante un año.

A la actitud de la cantante han sucedido la reacción de los opinadores y autoridades portuguesas que, a su vez, le recuerdan todo lo que han hecho por ella. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Lisboa le concedió graciosamente, a precios módicos, un solar próximo en donde poder aparcar sus automóviles; el club Benfica acogió a su hijo para que practicase el fútbol fuera cual fuera su nivel; el Liceo Francés hizo hueco a la prole de la reina del pop pasando por delante de la cola que espera plaza y el Gobierno le concedió, en tiempo exprés, la residencia portuguesa. Esos tratamientos privilegiados no le han valido a Portugal y a los portugueses para esquivar la coz de Madonna.

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