El narrador y ensayista dirige, además, el Instituto Cervantes. Foto: Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO.- El poeta, narrador, ensayista y catedrático de la Universidad de Granada, Luis García Montero, compartió ayer su obra literaria y su experiencia como director del Instituto Cervantes.

En la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el escritor español leyó algunos de sus poemas y Juan Carlos Abril, María Baranda, Margarito Cuéllar, José Ángel Leyva y Cristina Pacheco comentaron su obra literaria.

Pacheco, tras aclarar que no es crítica literaria, dijo que aceptó participar en la mesa para agradecerle a García Montero su “increíble amor por la literatura, por las palabras y por las letras”.

En la antología poética Lágrima extraña, dijo, pasan todas las cosas, “se escuchan las pasiones, las separaciones, los desvelos, la tristeza, las preguntas que nos agobian y para las cuales no tenemos respuesta y sí la tiene la poesía”.

Agregó que “se dice que todos los libros nos hacen buenos y no es cierto, porque esa antología de Luis ha sacado o sembrado en mí un sentimiento que no conocía, que es horrible y lo acepto porque es una forma de admiración”.

El poeta y editor José Ángel Leyva añadió, por su parte, que la antología de García Montero es una retrospectiva confeccionada por Carlos Abril, desde los inicios del poeta granadino hasta el libro Puerta cerrada, de 2017.

Explicó que Lágrima extraña despliega en sus versos el conflicto entre la poesía y la vida; es decir, la separación inevitable de ciertos sentidos, de lo útil y lo inútil, entre lo gratuito y lo mercantil, entre la belleza y el significado, entre la palabra y la acción.

Poco a poco sus poemas van adquiriendo la madurez de una libertad creadora que le permite desatar nudos y soltar amarras”, concluyó.

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