En la agenda del Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, no está “ninguna entrevista en estos momentos en algún medio”, respondió Jesús Ramírez Cuevas, próximo coordinador de Comunicación Social de Presidencia, a la periodista Azucena Uresti, en Radio Fórmula.

La política de comunicación es clara: por ahora no habrá entrevistas exclusivas, pese al encontronazo que se generó entre el semanario y López Obrador, a partir de la publicación de la portada en la que aparece una fotografía del Presidente electo junto al texto que dice “AMLO se aísla. El fantasma del fracaso” (Proceso, 4 de noviembre).

Estamos a días de conocer con más detalle cómo será la relación del futuro Gobierno con los medios de comunicación más allá de lo que hasta ahora se ha declarado sobre el respeto a la libertad de expresión de los periodistas, la nula injerencia en las líneas editoriales o que no se pondrán en práctica mecanismos de censura directa e indirecta.

Específicamente las entrevistas es un tema relevante. Los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, así como el del PRI de Peña Nieto, reprodujeron, como en sexenios anteriores, una práctica que mucho daño ha hecho al derecho a la información de las audiencias y los lectores: conceder sólo a algunos medios, los más grandes o los “consentidos”, entrevistas exclusivas, y negar esta posibilidad a los medios más pequeños, críticos, o igual de grandes, pero con un periodismo independiente.

La mayoría de los medios públicos entraron en este último criterio. Los presidentes de la República, históricamente, han concedido muy pocas entrevistas al Canal 11, al IMER y ninguna, por citar un caso que conozco, a Radio Educación, no obstante, que se solicitaron en diversas ocasiones.

Fox, Calderón y por supuesto Peña Nieto han preferido acudir a medios comerciales, bajo la lógica de la cobertura y el rating, aunque también porque es posible llegar a un acuerdo previo sobre los temas y el tono. Entrevistas, pues, en muchas ocasiones cómodas, a modo, en la que ha dominado la agenda del político y no la del periodista y del medio en el cual se desempeña.

Los estrategas de comunicación del Gobierno que está por salir pretendieron innovar con un formato aparentemente novedoso: un programa de televisión en el que algunos de los más afamados periodistas, de diferentes medios de comunicación, entrevistaron a Peña Nieto, en agosto de 2014, poco antes del escándalo de “la casa blanca”. Fue un encuentro organizado por José Carreño Carlón, director del Fondo de Cultura Económica, que generó altas expectativas por el cartel de quienes participarían: Denise Maerker, Lily Téllez, Ciro Gómez Leyva, León Krauze, Pascal Beltrán del Río y Pablo Hiriart frente al Presidente de la República.

Sin embargo, el programa de la serie “Conversaciones a fondo” no tuvo un gran aporte a las audiencias ni mostró, en diversos momentos, la necesaria distancia entre el funcionario público y el periodista. Una de las críticas más insistentes es que no se haya dado a cabida a otras periodistas, como Carmen Aristegui, de los mismos medios públicos e incluso de los nuevos medios digitales, en los que se ha desarrollado un periodismo más independiente.

Cuando fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, López Obrador dio un giro importante con sus conferencias matutinas a medios. Fue una manera de lograr un acercamiento más democrático con las y los periodistas que cubrían la fuente del Gobierno de la capital. Aunque también hubo entrevistas exclusivas con otros medios, procuró distender así los conflictos que se generaban al privilegiar a determinados periodistas. Como dato interesante: durante su gestión (2000-2005), AMLO ofreció mil 377 conferencias a medios, en las que se le plantearon 39 mil 117 preguntas, con un promedio de 28 cuestionamientos al día.

La fórmula se repetirá cuando sea Presidente. El viernes pasado declaró: “Todos los días a las siete de la mañana nos vamos a estar encontrando. Todos los días a las siete de la mañana habrá conferencia en Palacio Nacional de lunes a viernes. Sábado y domingo es gira por el país”.

Desde primera hora fijará así la agenda nacional. No cualquier líder político se presenta diariamente ante los periodistas porque se incrementan las posibilidades de que algunos temas se descarrilen o se desgaste la imagen institucional y del político. En gobiernos anteriores, la estrategia de comunicación buscaba basarse en el control estricto del discurso. López Obrador también rompe con este principio y habrá quien también lo cuestione por eso, pero me parece una decisión mucho más democrática, al menos en cuanto al acceso de los periodistas a la figura con mayor peso político en el país.

Mientras tanto, no habrá entrevista exclusiva a Proceso. ¿La habrá con otros medios una vez que asuma la presidencia?

Es comprensible que será muy complicado abrir el Palacio Nacional a todas y todos los periodistas que deseen una entrevista exclusiva, pero debe buscarse el mecanismo para que las posibilidades de entrevistar personalmente al Presidente no se limiten, como hasta ahora, a los mismos medios de siempre y se amplíe a otros medios comerciales, así como a medios públicos, medios comunitarios e indígenas y medios digitales. Es parte de los cambios necesarios en el modelo de comunicación política que se esperan del futuro Gobierno, sin hacer diferencias entre la “prensa fifí” y la prensa complaciente. De otra manera, se reproducirá, pero al revés, la práctica que hemos cuestionado de esa relación compleja entre los medios y el poder político.

MUJERES PERIODISTAS Y RADIO EDUCACIÓN

Este miércoles 14 de noviembre, la organización Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) presenta su informe “Herencia de un sexenio: simulación y desplazamiento. Violencia contra mujeres periodistas 2012-2018”. La cita es en el Museo Memoria y Tolerancia, a las 15:45 horas.

El domingo pasado, después de una larga espera, innumerables gestiones, cabildeo político, campañas de información y protesta, Radio Educación lanzó su señal de FM al aire, en la frecuencia 96.5 MHz. en la Ciudad de México. Esto pudo lograrse, sobre todo, a que ahora se cuenta con un órgano regulador autónomo, el IFT, que toma las decisiones en este terreno y ya no más la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), así como a la intensa labor que llevó a cabo el director de la radiodifusora, Antonio Tenorio, con el respaldo de la comunidad que forma parte de Radio Educación, para obtener los recursos económicos, técnicos y la voluntad política para materializar este sueño largamente esperado. Muchas felicidades.

@telecomymedios

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