Evalúan afectaciones por el NAIM

El director Diego Prieto valora la necesidad de presentar denuncias ante el Ministerio Público, 'porque han estado rebanando cerros', para sacar material para el aeropuerto, dice

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Diego Prieto.

CIUDAD DE MÉXICO.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) evalúa el grado de las afectaciones arqueológicas que han ocasionado las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y valora la necesidad de presentar denuncias ante el Ministerio Público contra quien resulte responsable, afirma el director de la dependencia, Diego Prieto.

En los alrededores tenemos que hacernos cargo, porque han estado rebanando cerros y haciendo cortes en muchas áreas sin autorización o por encima de la autorización, en esta compulsión de sacar material para el aeropuerto. Hemos estado haciendo recorridos, hemos señalado afectaciones y tendremos que valorar si en algún momento hay que presentar al Ministerio Público el dato de las afectaciones”, agrega en entrevista.

Prieto dice que los reportes sobre algunas de las inspecciones que se han realizado en el lugar ya están en la mesa del Consejo de Arqueología, pero advierte que desconoce de qué magnitud son los destrozos: “Yo tengo una divisa, no hablar de lo que no sé, no lo he revisado”.

¿Le acaban de traer los reportes?, se le pregunta, “Tengo un tambo así de cosas por revisar, probablemente estén ahí pero no lo he revisado a conciencia, hay que hablar con datos, con elementos de juicio”, responde.

Las denuncias, sin embargo, no son nuevas. Una vez que iniciaron los trabajos del NAIM, pobladores de al menos 10 pueblos de Texcoco y de otros municipios mexiquenses han intentado atraer la atención de las autoridades para que detengan los daños.

En enero pasado, Salvador Pulido, director de Salvamento Arqueológico del INAH, constató en el municipio de Tepetlaoxtoc, la destrucción de estructuras prehispánicas. En torno al terreno del nuevo aeropuerto se han registrado decenas de minas que son utilizadas para extraer los 64 millones de metros cúbicos de tezon-tle y de basalto que se requieren para la construcción.

Muchos cerros eran lugares de marcaje arqueoastronómico o de realización de rituales y hay vestigios arqueológicos; uno no puede llegar y rebanar un cerro así nada más, todo ello requiere previa prospección, revisión y, en su caso, liberación o no del INAH en materia de monumentos arqueológicos”, señala el funcionario.

Añade que, pese a las afectaciones en los alrededores, “el componente arqueológico cuenta, pero no es el fundamental”, para determinar si la obra debe seguir.

El NAIM es sólo un caso más que coloca al funcionario entre dos visiones de gobierno: Prieto es el único integrante de la Secretaría de Cultura actual que ha sido señalado para continuar en el cargo durante la administración de Andrés Manuel López Obrador; en su oficina, sin embargo, cuelga el retrato de Enrique Peña Nieto. El NAIM es el principal proyecto de infraestructura del mandatario priista; el presidente electo, en cuya administración trabajará Prieto, lo rechazó desde sus inicios.

¿Siente que ha navegado entre dos aguas al final de esta administración?, se le inquiere. “No, yo navego en un agua y estoy muy contento de poder navegar en el proximo océano de las transformaciones de México”, indica.

Pero, ¿de qué lado se siente más cómodo, del de Peña Nieto o del de López Obrador?, se insiste. Prieto ríe y contesta: “No, yo me siento muy contento en el INAH, mi tarea fundamental es una tarea de índole técnico académico, no soy un militante. Sí soy alguien que tiene opiniones políticas, pero siendo funcionario tengo que ajustar mis dichos a mi responsabilidad”.

A mes y medio de que concluya la actual administración, el funcionario narra que conoció al presidente electo en dos reuniones a las que acudió con Alejandra Frausto, secretaria de Cultura del próximo sexenio.

¿Y comulga con las ideas del nuevo gobierno? “Por supuesto que me identifico con la izquierda. Yo estudié en la ENAH y ahí tuve militancia en grupos de izquierda: Después hice trabajo de la mano con el sindicalismo independiente. Mi sensibilidad me mueve en un enfoque y una perspectiva de izquierda”.

EL DÉFICIT
¿No le parece buen negocio?”, pregunta Diego Prieto después de explicar que el INAH tiene un horizonte de gasto de 250 millones de dólares anuales, cifra que sólo representa el 10 por ciento de los dos mil 500 millones de dólares que el turismo extranjero dejó en 2017 a la economía nacional y que la institución contribuyó a recabar.

Para “salir perfectamente bien”, dice, la institución requiere un presupuesto del orden de los 4 mil 400 millones de pesos y además acceder al menos al 80 por ciento de los ingresos que autogenera, excedentes que el año pasado alcanzaron los 685 millones de pesos.

De lo contrario, el organismo seguirá arrastrando año con año un déficit que tuvo su máximo repunte en 2016. “Normalmente nosotros empezamos el año con un déficit que varía, pero que es del orden de mil 100 millones de pesos que disminuye con los autogenerados y que después vuelve a disminuir con muchas economías que hemos ido logrando en muchos ámbitos”, explica.

En el segundo semestre de 2016, el INAH tenía un déficit de alrededor de 600 millones de pesos que, con algunos ajustes, logró reducirse a 450 millones para cerrar el año “con muchos apuros y un poco de retraso en pagos”.

Los recortes, sin embargo, han ido sumando en contra de la institución: para el 2017, “parecía que las cosas pintaban bien pero tuvimos una reducción de 465 millones en el presupuesto fiscal que, sumado a la disminución de 2016, que fue de 230 y tantos millones, daba un total de 700 millones de pesos menos en 2017, en comparación con 2015”.

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