Caciques sindicales en resistencia

Julio Hernández López | Astillero

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LIBERTAD A PRESOS POLÍTICOS. Andrés Manuel López Obrador anunció que el primero de diciembre emitirá un decreto para liberar a los presos políticos. Ayer el presidente electo se reunió con el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González.Foto La Jornada

Petroleros maniobran
Congreso de electricistas
¿Elecciones realmente libres?

Liderazgos sindicales acusados de corrupción y cacicazgo tratan de blindarse ante la nueva política laboral del obradorismo, la cual garantizará elecciones libres en las organizaciones de trabajadores y a cuyo amparo se están organizando corrientes disidentes para empujar el cambio de esos dirigentes charros y, de ser posible, su procesamiento judicial.

En las 36 secciones del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana sus actuales dirigentes están en búsqueda de mantenerse en el poder (por sí mismos o a través de miembros de sus camarillas) y, a la vez, sostener a Carlos Romero Deschamps, el máximo símbolo actual de corrupción sindical. En Ciudad del Carmen, Campeche, por ejemplo, Víctor Kidnie de la Cruz, dirigente de la sección 47 del sindicato petrolero, ha iniciado la entrega de plazas definitivas: ya lo hizo con 77 trabajadores y ha anunciado que en total serán 300 beneficiados con empleo seguro.

Kidnie de la Cruz, como varios de los miembros de la dorada clase sindical petrolera, está acusado penalmente de diversos delitos, sobre todo, del conocido como lavado de dinero (así lo reconoció en esta semana el fiscal general de Campeche, Juan Manuel Herrera Campos). Además, los dirigentes petroleros han sido constantemente acusados de extorsionar a los aspirantes a obtener empleos; para conseguir una plaza definitiva deben entregarse centenares de miles de pesos a los líderes.

Víctor Fuentes del Villar, líder máximo del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (Suterm), ha disfrutado durante largos años de escenificaciones degradantes para quienes aspiran a trabajar en la Comisión Federal de Electricidad o a mejorar sus ingresos: sus subordinados le organizan filas de solicitantes de empleo que le aplauden y le buscan agradar, en particular mujeres vestidas con faldas cortas. Esas escenas se han montado a la entrada del edificio donde tiene sus oficinas y en un caro restaurante en las inmediaciones del Ángel de la Independencia.

Fuentes del Villar es un inversionista próspero, sobre todo en inmuebles de lujo. Llegó a la silla sindical como otros miembros de la élite sindical, por la vía familiar: en agosto de 2005 murió su tío, Leonardo Rodríguez Alcaine, conocido como La Güera, y el sobrino ascendió al trono mediante trámites expeditos y nada democráticos.

Ante los nuevos tiempos, Fuentes del Villar ha hecho convocar, con toda oportunidad, a un congreso nacional a realizarse en Cancún en noviembre próximo. Ahí, en el orden del día correspondiente al 14 de noviembre (un orden indicativo, se precisa) se pondrán a controlada votación las propuestas de reformas estatutarias que permitan a los representantes de los trabajadores electricistas intentar su continuidad. Por lo pronto, se invita a los interesados a que envíen sus propuestas, ponencias y sugerencias a las oficinas sindicales y a sitios de Internet. Pero, en la democracia sindical vigente, a la hora de la verdad solo se hace lo que el líder indica.

Otra historia de oprobio es la de otro Víctor, este de apellido Flores, un auténtico saqueador de la riqueza del gremio ferrocarrilero, habilitado como verdugo de los trabajadores del riel justamente en el proceso zedillista de privatización del sistema ferroviario. Similares historias hay en demasía, en los planos nacional y de los estados y regiones.

En algunos casos, como el de los petroleros, ya se han realizado reuniones de organización de una disidencia esperanzada y alentada por el arribo del obradorismo a los poderes Legislativo y, próximamente, al Ejecutivo. La primera reunión abierta de la disidencia se realizó en Salina Cruz y se planea hacer otra en Tampico. La senadora de Morena por Campeche, Cora Cecilia Sánchez, trabajadora petrolera impulsada por Layda Sansores, y el senador por Oaxaca, también morenista, Salomón Jara, están participando activamente en la organización de esa disidencia. ¿La cuarta transformación sacudirá a las élites sindicales tradicionales y propiciará una esperanzadora renovación?

Twitter: @julioastillero

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