Aduriz, durante el entrenamiento de ayer. JAVIER ZORRILLA EFE

Ni una sola ocasión clara. Frente al Villarreal, el Athletic apenas tuvo la oportunidad de inquietar la portería de Asenjo. Acercarse sí, rematar es otra cosa. “El centro del campo trabajó bien. Nos faltó un ataque más peligroso”, reconocía Eduardo Berizzo tras el partido del pasado miércoles.

Sin Aduriz en la punta, al equipo rojiblanco le cuesta concretar sus ocasiones. El delantero guipuzcoano, de 37 años, ha sido el sostén goleador del equipo durante las últimas temporadas, pero la edad no perdona y permanece en el dique seco, entre algodones desde la primera jornada, después de intentar un remate de cabeza ante el Leganés. Regresó a la convocatoria para el partido contra el Madrid, pero tras asistir al partido desde el banquillo, volvió a sufrir una sobrecarga muscular de la que todavía no se ha recuperado. Berizzo es consciente de que esta temporada tendrá que explotar con frecuencia otros recursos, pero no lo tiene fácil.

La solución en la punta ha sido Iñaki Williams. Marcó frente al Betis en el Villamarín, pero en San Mamés tiene un problema. No anota desde octubre de 2016. Como afirma con retranca el periodista Juan Carlos Latxaga, “sequía es eso y no lo que hubo en Macondo”. Dos años sin marcar en casa para un delantero es un preocupante síntoma de que, sin Aduriz, la solución goleadora del Athletic está muy complicada.

La temporada pasada, con sus altibajos, Aduriz consiguió 20 goles: nueve en LaLiga y 11 en la Liga Europa. Raúl García marcó un gol más que él en el campeonato doméstico. Sus mejores registros llegaron en la temporada 2015-16, en la que celebró 36 goles, repartidos en cuatro competiciones —cuatro de ellos en la Supercopa frente al Barça—, y alcanzó la notable cifra de 20 en la Liga. Ernesto Valverde disfrutó del mejor Aduriz, que era el seguro de gol para el Athletic, pero la fuente se está secando. En Lezama no aparece el sustituto y fuera de Bilbao las opciones son escasas. Se ha barajado la posibilidad del regreso de Fernando Llorente, que se marchó a la Juventus con la carta de libertad bajo el brazo y enfrentado con la directiva y la afición, pero el riojano tiene ya 33 años, y su participación en el Tottenham de Pochettino es residual. Ha jugado nueve minutos en la Premier. No parece una solución para el largo plazo.

Tampoco hay otras alternativas. En la Real aparece Jon Bautista, pero no mejora lo que hay en casa. El intento de fichar a Oyarzabal se frustró y, aunque consigue muchos goles con la Real, no es un ariete. Hay voces en el entorno del Athletic que apuestan por situar a Raúl García en punta. Tiene un magnífico remate de cabeza y el don de la oportunidad en el área. Se adapta a cualquier posición y ampliaría las opciones de Berizzo en la medular, pero el técnico no parece muy proclive a tomar esa medida. Rebuscando en Lezama aparece Asier Villalibre, que ya debutó en el Athletic hace dos años, pero que no ha funcionado en sus cesiones al Numancia, Valladolid y Lorca. De regreso al Bilbao Athletic, ha marcado tres goles. Berizzo le tuvo en la pretemporada, pero volvió al filial.

De momento, el técnico apuesta por Williams, autor de 35 goles en cinco temporadas. Su eficacia goleadora se ha mostrado más vistosa a domicilio, porque los rivales tienden a dejar más espacios en su campo. En San Mamés, cuando un partido se tapona, no encuentra caminos en el área como Aduriz, capaz de desatascar la situación con un cabezazo o un remate por sorpresa. “Nos cuesta arrimar el peligro o que alguien destrabe el partido con una jugada inesperada, pero dada la ausencia de Aduriz, la presencia de Williams con otras cualidades nos da también peligrosidad”, apunta Berizzo; “no terminamos de embocar un buen centro para que alguien remate. Miraremos variantes, trataremos de aprender”.

Probablemente, en el Camp Nou, Williams juegue con más soltura, con más espacios. Lo difícil será que le lleguen balones, ante un rival mayúsculo que acapara la pelota. Hay quien se consuela recordando los 30 goles que Williams marcó en su última temporada como juvenil, jugando como delantero centro, y pidiendo paciencia hasta que consiga la maduración necesaria. Al fin y al cabo, Aduriz sólo superó los 15 goles ligueros por temporada, cuando ya había cumplido 30 años, pero, ¿puede esperar tanto tiempo el Athletic?

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